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Rodríguez asegura que España es un país avanzado en la protección al colectivo LGTBI pero alerta: “Siguen habiendo grandes deficiencias”

Publicado el 11/1/2018 por
Annabel Saavedra

El presidente del OCH asegura que hace falta “voluntad política” y “más gasolina” para desarrollar las herramientas para la defensa del colectivo LGTBI 

Rodríguez apuesta porque el próximo presidente de la Generalitat “dé un golpe en la mesa y decida implementar políticas LGTBI de verdad”

ANNABEL SAAVEDRA Y CLARA DE MELO.– L’Observatori contra l’Homofòbia (OCH) es una entidad que nace en Cataluña en 1991 a raíz del asesinato de una transexual por parte de un grupo de neonazis en Barcelona: “Es entonces cuando nos damos cuenta de que existe la necesidad de implementar un organismo que haga frente a las agresiones al colectivo de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales (LGTBI)”, asegura su presidente Eugeni Rodríguez.

Veintisiete años después, Rodríguez afirma que tras un “un intenso trabajo” se han desarrollado “muchas herramientas y mecanismos e incluso se han creado organismos” para terminar con esta lacra, pero advierte de que es necesaria “la gasolina para que el motor funcione: si no existe voluntad política y no se invierten recursos para desarrollar estas herramientas, poco avanzaremos”. Y apuesta porque se creen “organismos independientes que dependan del Parlament de Cataluña, y no del Gobierno de turno”.

QHE- L’Observatori contra l’Homofòbia nace en 1991 a raíz del asesinato de una transexual por parte de un grupo de neonazis en Barcelona. ¿Es su respuesta a la impunidad contra las agresiones que sufre el colectivo LGTBI? 

Fue entonces cuando nos dimos cuenta de que existía la necesidad de implementar un organismo que hiciera frente a las agresiones al colectivo LGTBI.

Nacimos en 1991 y hemos evolucionado hasta hoy: somos una entidad que conjuga lo voluntario, con el activismo y lo profesional.

QHE- ¿Existía entonces alguna institución o área de la Administración Pública que les protegiera? Y ahora, en 2018 ¿existe?

En los años 90 contábamos con una herramienta que se ha usado mucho hasta hoy, que es el artículo 14 de la Constitución Española. Dice que nadie puede ser discriminado por razones de raza, condición sexual, entre otras. Además, también contamos con el Síndic de Greuges –Defensor del Pueblo en Cataluña–, y el apoyo que nos daban algunos grupos parlamentarios en el Parlament.

En 1995 se amplió el Código Penal con los delitos de odio relacionados con la homofobia; también salió adelante el matrimonio igualitario; y en 2014, en Cataluña, se desarrolló la primera ley contra la LGTBIfobia.

Con todo, en 2017 contamos con muchas herramientas, muchos mecanismos y organismos pero para que el motor funcione se usa poca gasolina: no existe una voluntad política ni recursos para que estas medidas se desarrollen e implementen.

QHE- ¿Cuál es el balance del OCH en todos estos años de trabajo?

El balance es absolutamente positivo. Creo que el Observatorio ha puesto encima de la mesa el trabajo constante, cotidiano, sin descanso, sin apenas medios económicos y con un único fin: que la LGTBIfobia no puede ser gratuita y que no podemos permitir la impunidad.

Lamentablemente, no podemos evitar las agresiones, pero sí exigimos que en el momento en el que eso pase esa persona tenga toda la asistencia necesaria. 

QHE- Ustedes ofrecen asesoramiento y servicio de atención a las víctimas que han sufrido cualquier tipo de agresión o discriminación por su orientación sexual o su identidad de género. ¿Qué resultados están obteniendo? ¿A cuántas personas han ayudado hasta ahora? 

Los servicios están dando un resultado muy positivo. Somos la única entidad que de una forma universal y gratuita se dirige a todo el colectivo y que ofrece una asistencia profesional a la víctima. 

Cada semana damos atención a dos o tres personas. En 2017 gestionamos un total de 110 denuncias de origen LGTBIfóbico.

QHE- ¿Cómo se financia el OCH?

Nos financiamos con dinero público: de la Generalitat de Cataluña, el Ayuntamiento de Barcelona, la Diputación de Barcelona y otros ayuntamientos de la comunidad. También tenemos una pequeña financiación privada.

Además, en 2018 queremos implementar una parte de financiación de nuestra comunidad: incorporaremos aportaciones de los socios.

QHE- Desde el Observatorio recomiendan a los afectados denunciar todos los casos a los Mossos d’Esquadra para que la Administración tenga constancia, actúe y termine con el mensaje de que la LGTBIfobia es gratuita. ¿Qué efectos tienen estas denuncias?

Es absolutamente crucial que cuando una persona del colectivo LGTBI sufra una agresión, tanto verbal como física, la ponga en conocimiento de la policía. 

Una vez califiquen los hechos, recomendamos que se traslade al juzgado o al organismo competente de la Generalitat y también que lo pongan en conocimiento del Observatori a través de nuestra web (www.och.cat), en el apartado de “denuncia online”. De este modo, nuestro equipo jurídico se pone a trabajar en ello. 

QHE- ¿Recibís denuncias también a través de las redes sociales?

Sí, por Facebook y por Twitter, pero de esta forma nos cuesta más manejar todas las denuncias. Nosotros necesitamos darle toda la seriedad que tiene a la denuncia de un hecho como éste, en el que una persona ha sido agredida o discriminada.

Necesitamos que los hechos estén contrastados y exigimos que se informe siempre por escrito y por e-mail porque queremos dar la máxima rigurosidad a las denuncias.

QHE- A raíz de la última reforma del Código Penal, entidades como el OCH habéis manifestado que el concepto de ‘libertad de expresión’ atenta contra los derechos del colectivo en algunas comunidades autónomas como Cataluña. ¿Cómo se entiende que este hecho varíe según la comunidad?

Hay mucha confusión con este tema. Se ha elaborado una ley estatal LGTBI, que mejora las diferentes leyes que hay en algunas CCAA ya que, actualmente, en las comunidades autónomas estamos viendo que el discurso de odio no se está sancionando y se justifica diciendo que es ‘libertad de expresión’. 

Evidentemente, nosotros estamos a favor de la libertad de expresión, pero creemos que llega un momento en el que la libertad de expresión no es menospreciar y aislar a una persona por su orientación, identidad, expresión o conducta sexual.

QHE- A pesar de su trabajo, el 5 de septiembre de 2017 ustedes denunciaron un aumento de un 30% de los casos de LGTBIfobia en Cataluña. ¿Qué cree que está fallando?

Creemos que no se está haciendo: la ley ha cumplido tres años. Tiene dos grandes partes: garantizar derechos del colectivo y erradicar la LGTBIfobia. En la primera se han hecho cosas, pero no se ha hecho nada para terminar con la LGTBIfobia, y hace falta un mecanismo sancionador y un reglamento –el reglamento está elaborado pero ni se ha aprobado ni implementado–.

Por lo tanto, una de nuestras exigencias es que en Cataluña contemos con un reglamento específico y un organismo independiente que sea el que elabore y coordine políticas LGTBI y también su posible traducción de eventuales sanciones ante hechos LGTBIfóbicos.

QHE- Lamentablemente, ustedes han sido noticia por campañas como la del autobús de “Hazte Oír” o del obispo de Solsona en una misa. ¿Cómo actúan ante esto?

Nosotros, ante cualquier delito de odio o acción que pueda atentar contra cualquier derecho o libertad de una persona LGTBI, lo registramos y lo ponemos en conocimiento de la Generalitat, del Ayuntamiento, del Síndic de Greuges, etc. Siempre tomamos nota e informamos, e intentamos que tenga una salida y que exista una respuesta oficial o, como mínimo, nuestra denuncia pública. 

QHE- España fue el cuarto país del mundo que reconoció el matrimonio homosexual. ¿Cree que somos un país pionero en la defensa de los derechos del colectivo LGTBI? ¿Qué carencias cree que existen?

Sí que es cierto que España fue el cuarto país en hacer algo tan impresionante como fue el matrimonio igualitario, de una forma brutal. Zapatero tuvo la mejor de las fórmulas: considerar que todos tenemos los mismos derechos en ese ámbito. Pero se empezó por el tejado y los cimientos eran homófobos: tú te podías casar pero ¿podías pedir los 15 días en el trabajo? Resulta que no.

España está de la media para arriba, pero aún así hay deficiencias grandes, sobre todo en cuanto a la protección por parte de las administraciones.

QHE- ¿Qué soluciones plantean para terminar con la LGTBIfobia? ¿Cree que una posible solución estaría basada en la educación en la escuela?

Es necesario que el próximo presidente o presidenta de la Generalitat dé un golpe en la mesa y decida implementar políticas LGTBI de verdad. Eso significa mucho dinero y mucha preparación y formación de los profesionales de la sanidad, de la policía y de la educación. Es necesario trabajar en todos los ámbitos.

QHE- En España existen muchas zonas o barrios de ciudades con locales, discotecas e incluso hoteles destinados exclusivamente a este colectivo. ¿Cree que abrir un local destinado exclusivamente a este colectivo es una buena forma para conseguir la igualdad en la sociedad?

Te respondo formulando la frase al revés: tenemos lugares de ambiente porque fuera de los lugares de ambiente te pueden dar una paliza por ir de la mano.

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